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NO
TAN AUSENTE
Todos llegábamos al café Gijón
31 agosto 2007
JAVIER NARBAIZA
Se me muere Francisco Umbral,
que era uno de mis autores preferidos, con el añadido de
otras coincidencias en el espacio y en el tiempo.
Descubrí sus prosas, recién llegado a Madrid, cuando
uno pensaba que la vida era literatura y todo consistía
en escribir en los papeles y en caminar en las madrugadas
por el Paseo de Recoletos. Por entonces, tomábamos como
referente a ese modelo de rebeldías que era Umbral, que
embutía literatura en reportajes e interviús, y en la
tertulia del café Gijón se metía con la boina de
Baroja y crucificaba a sus contemporáneos.
Con todo, siempre le fui lector fervoroso, con esa
pretendida solidaridad entre los que habíamos llegado a
la gran ciudad desde las tardes aburridas de nuestro
domingo provinciano, que Valladolid o Soria, por el
tardofranquismo-la palabra es suya-, sonaban a lo mismo,
y habíamos percibido que la antesala del olimpo se
encontraba en aquel café con mesas de mármol y divanes
de peluche.
Porque escribir era llegar al café y sacar el folio
hasta que viniese la inspiración y el argumento, mirando
a los que entraban y salían, y siguiendo tras el
ventanal el meneo de las muchachas en flor. Por eso, a
quienes estábamos en tales aspiraciones, a los pocos
días de que nos dejase el tren en Atocha, o la
Continental en la calle Alenza, una de las primeras
excursiones iba de husmeo por la tertulia de los
artistas, con lo que tocaba colocarte en una mesa
colindante y a esperar el comienzo de la función. Era al
caer de la tarde cuando recalábamos en el Gijón, a la
vez que empezaba el desfile de vates y famosos, como
José Hierro, Gerardo Diego, Paco Rabal, o el Algarrobo,
y entre tantos, se subrayaba, un joven con melena y gafas
de muchas dioptrías, que se hacía llamar Francisco
Umbral y que se lo montaba con pretensiones de un Larra
redivivo y con mejor sintaxis.
Luego, hasta lo conocí personalmente en la buhardilla
del escritor José Gerardo Manrique de Lara, por la zona
del Rastro, y que también se murió, con lo que Umbral-
propicio a carroñeos- no desaprovechó la oportunidad
del óbito para llamarle poeta mediocre, a pesar de que
José Gerardo siempre nos había convidado. Tengo firmado
alguno de sus ochenta libros, y tras muchos años de no
pasar por el Gijón, en homenaje a sus talentos, vuelvo a
retomar la prosa excelsa de ese clásico con el que
charlé una noche, y que cuenta del día en el que llegó
al café : Había humo, tertulias, un nudo de
gente de pie, entre la barra y las mesas, que no podía
moverse en ninguna dirección, y algunas caras vagamente
conocidas, famosas, populares a las que en aquel momento
no supe poner nombre...
Dita ya tiene luz
24
agosto 2007
JAVIER NARBAIZA
Dita Negredo Lázaro ha conseguido que por fin le pongan
la luz en su nueva casa de Pinilla del Olmo. Ayer, a eso
del mediodía, una furgoneta con escalera encaramada se
dirigía al término, que no se trataba ni del panadero,
ni era el Ta-frío, ni Adolfo el cartero, ni los
civilones en patrulla por los campos. Que vienen a
traerle la luz a Dita, se llamaban las vecinas
desde las ventanas, por lo que enseguida el personal se
concentró en la calle de los Olmos para constatar la
buena nueva.
Casi son tres años los que lleva la buena mujer
esperando el advenimiento de la electricidad, en medio de
la mayor impotencia, sorteando dificultades y consumiendo
velas por espuertas para iluminar las estancias. Por lo
visto, todos los duendes maléficos se habían conjurado
para dificultar ese trámite tan obvio de pulsar un
botón y que se encienda la bombilla, o abrir la puerta
de la nevera y encontrar una cerveza fría. Primero, fue
el desacierto en la elección del constructor, que amén
de su impericia en disponer los ladrillos y las tejas
sumó la equivocación de llevar los papeles al negociado
equivocado. El expediente iba y venía, que si la
construcción distaba cuatro metros de la zona urbana,
que por fin la licencia estaba en curso, que la
burocracia es así y no se ganó Zamora en una hora.
Dita, que tiene ochenta y tres años, supo armarse de
valor, no perdió la paciencia ni la esperanza, recordó
su juventud con carburos y candiles y se metió en su
casa acomodándose a los horarios de ortos y
crepúsculos, despertando al amanecer mirando cómo la
neblina se despegaba de los montes, acostándose cuando
llegaban las estrellas, y olvidándose de los programas
de la tele, que la verdad tampoco es que se haya perdido
tanto.
Así hasta hoy, aunque en el momento final del deseado
enganche no hayan faltado dosis de suspense, ya que el
instalador autorizado fruncía el ceño, al percatarse de
que el chispa electo no había cumplimentado
los boletines de rigor, si bien, ante la presión social,
el operario, de buen corazón, ha accedido a colocar
provisionalmente el contador en una hornacina en la que
en el futuro su dueña contemplará al artefacto como a
santo benefactor.
Luego, se hizo la luz, y todos, como niños, tocabámos
una y otra vez el timbre, y encendíamos y apagábamos
las bombillas. Que ha sido largo el tiempo de espera, por
lo que me place difundir la noticia para que la numerosa
parentela de Dita, y tantos amigos preguntones, sepan la
buena nueva, y que en esta noche de adelantado otoño, lo
celebraremos tomando chocolate con picatostes y
escuchando músicas sin necesidad de velas ni de lamparas
de petróleo.
WebSoria en Muriel Viejo
3/8/2007
JAVIER NARBAIZA
Vienen a ejercer los
webmasters como aquellos pregoneros que después de tocar
la bocina proclamaban: Se hace saber... Tal
vez había venido un camión con fruta, o llegaban
titiriteros... Pero la gente se fue de los pueblos y se
acabaron los pregones. Ahora, enciendes el ordenador, te
conectas con internet, escribes el nombre de tu pueblo, y
estés donde estés te topas con la imagen de la plaza de
Almarail, Azcamellas, o Valtajeros, y la abuela, desde el
lugar más lejano, se sorprende al atisbar el castillo,
la fuente, o la ermita cubierta por la última nevada.
También se enteran de que se ha casado la hija de
Baldomero, y de que se murió el tío Berrinche y lo
llevaron a enterrar al pueblo. Quienes materializan tales
magias suelen ser comunicadores voluntarios, normalmente
sorianos jóvenes residentes en distantes urbes, que
gastan su tiempo libre en mantener el fuego sagrado de la
memoria del lugar del que ellos o sus padres emigraron.
Ya va para tres años que tuvimos la idea de juntarlos en
un espacio no virtual para que contrastasen experiencias
y planteasen búsquedas comunes. Desde una primera cita
en El Cubo de la Solana, siguió otra en Almazul, y el
dieciocho de Agosto será Muriel Viejo el municipio en el
que, gracias a la generosa disposición de su
Ayuntamiento, se debatirán nuevas metas para unas webs
que han servido para recuperar el hilo perdido entre
tantos paisanos, además de utilidades concretadas en
contactos de toda índole que han permitido que surjan
interesados por un coto de caza, o que los urbanitas se
informen de ese molino que se vende, o de que está libre
un puesto de alguacil para emigrantes con familia.
Desde ese Primer Encuentro del 2005, surgió Websoria,
que es una asociación informal, abierta a cualquier
interesado con causa, sin apoyo institucional alguno y
que este año convoca a juntarnos en Muriel Viejo.
Volveremos a encontrarnos con los artesanos de la red de
Andaluz, Barahona, Almazul, Madruédano, Judes,
Fuentearmegil, Cigudosa, Sarnago, y de tantos otros
ueblos, y se hablará de desarrollar una trama de
comunicación independiente y alejada de los intereses
políticos, respetuosa con opiniones e iniciativas, y que
pueda redundar en beneficios aprovechando las imparables
novedades tecnológicas. Escucharemos los relatos de
cuitas y de logros, como los de los amigos de Trébago,
que en poco tiempo y gracias a su tenacidad han
conseguido que funcionen tres casas de turismo rural, que
se vaya recuperando su caserío, y que tenga visos de
cristalizar una residencia para enfermos de Alzheimer, en
la que en una primera fase podrían crearse más de
sesenta puestos de trabajo. Y además, nos contarán de
la importancia que en sus metas ha tenido aquella
iniciativa de realizar una página web del pueblo...
Tierra de Alvargonzález
20/07/07
JAVIER
NARBAIZA
Es jueves y me pesa no poder
acudir esta noche al Claustro de San Juan de Duero, y no
encontrarme entre los privilegiados que escucharán la
voz limpia de Carmen Jiménez en la presentación de la
Cantata de la Tierra de Alvargonzález,
interpretada por el grupo Zafra Folk. No obstante, acudí
ayer al palacio Longoria de Madrid, sede de la Sociedad
General de Autores, que fue ocasión para que el
compositor musical del recién editado CD, Manuel Madrid
Castro, relatase las vicisitudes de esta nueva edición
discográfica que constituye el séptimo trabajo del
grupo, con veintidós años de brega, y tan ligado a la
provincia de Soria.
La Cantata constituye la primera ocasión en la que se ha
musicalizado el poema de Machado, haciéndose realidad,
con motivo del Centenario de su llegada al Instituto, un
sueño y meditado proyecto que se remonta a 1997, y en
que el grupo Zafra-Folk ha sabido elaborar un trabajo, en
el que respetando íntegramente la literalidad del
romance ha conseguido que la obra suene
linda, sin alharacas, y por supuesto, que se
entienda plenamente la trama y el significado literario
del Poema.
Escucho la música, que es una versión inédita y sin
recurso alguno a secuenciadores y otros habituales
efectos, y con fondo de dulzainas y bandolinas me llegan
tantas resonancias sociológicas del ayer provinciano con
el que se encontró el urbanita don Antonio Machado en su
excursión a la Tierra de Pinares, con sus tópicos y
referencias topográficas que nos suenan tan cercanas,
así como la acogida de un recurso literario que enlaza
con la forzosa oralidad de aquellos pliegos de cordel que
los ciegos recitaron por las ferias de los pueblos, y que
hoy nos regresan fielmente con el relato del crimen
horrendo y la voz castellana y cristalina de Carmen. De
los diez capítulos del Poema machadiano, salen doce
apartados musicales o pistas. El envoltorio del CD
resulta magníficamente sugerente, con maquetación y
diseño de Paco Castro. No puede omitirse una meritoria
mención para la Junta de Castilla y León, que según
reconoce Manuel Madrid, se ha estirado económicamente
para hacer posible esta primera versión musicada de
La Tierra de Alvargonzález.
Que esta Cantata, que con el argumento del parricidio nos
cuenta en setecientos versos de aquella Soria dura y
difícil de los primeros años del siglo XX, sirva para
que se conozcan mejor nuestros escenarios y paisajes. Y
también, con la esperanza de que muchos canten:
Hasta la Laguna Negra, /bajo las fuentes del Duero,
/ llevan el muerto, dejando/ detrás un rastro
sangriento,... /, al igual que La
Saeta, aunque algunos piensen que se debe a la
inspiración de Serrat. Lo mejor que se podría decir de
este digno trabajo, es que si don Antonio levantase la
cabeza se sentiría satisfecho.
Valdelavilla, pueblo inglés
13/07/07
JAVIER
NARBAIZA
Telemadrid emite un
reportaje sobre los cursos de inglés que se desarrollan
en Valdelavilla. El experimento ya dura seis años, en el
que sobre el caserío reconstruido de un pueblo de las
Tierras Altas se intenta superar ese lastre que a tantos
españolitos afecta, y que va de ser capaces de conversar
con cierta soltura en la lengua de Shakespeare. Dicen que
en los siete días del curso se aprende más que en tres
meses, y sin coger el avión, con lo me toca evocar mi
personal intentona en Londres, de la que regresé con
escasos progresos, si bien la escapada fue motivo de
gratas confraternizaciones con chicas madrileñas y
canarias, con las que uno se entendía mejor.
El método de enseñanza de Pueblo Inglés se basa en
hablar en inglés desde que tocan diana, basándose en
una conversación intensiva con monitores angloparlantes
sin experiencia como profesores, ya que el profesional
tiende a vocalizar en exceso o hablar más despacio para
que el alumno lo entienda, lo que marca cierto desajuste
sobre las pautas habituales del diálogo. Lo que no cesa
en momento alguno, es la tensión máxima del alumnado,
que ha de desprenderse de sus apoyos en el propio idioma.
De la experiencia deriva que Valdelavilla se haya erigido
en un referente de inmersión lingüística,
convirtiéndose la sede en barco-insignia de la que han
surgido otras réplicas en La Alberca, Cazorla o Umbría
en Italia, que hoy prestigian un sistema de enseñanza
que se puede prorrogar tras el curso, desde el ordenador
y usando escenarios virtuales.
Al frente de Pueblo Inglés, se encuentra un soriano de
Almazán, que es Juan Carlos Medina, excelente relaciones
públicas, y que encarna la imaginación empresarial, y
por supuesto, la determinación de que en su día se
considerase Valdelavilla como punto de arranque de ese
original proyecto educativo que facturó tres millones de
euros en el pasado ejercicio. Fue hace seis años, cuando
Juan Carlos se fijó en ese complejo de edificaciones
inicialmente pensado para el turismo rural, que en sus
orígenes, y a pesar de las buenas intenciones de sus
patrocinadores, no dio los resultados apetecidos. Lo
digo, desde mi lejana experiencia de cliente, y no es
momento de recordar estancias ingratas, ni lo mal que
comí en Valdelavilla. Más hoy, en los veranos, con el
argumento del inglés, alguien vuelve a hollar las calles
que en su día surcaron los ancestros de mi recordado
amigo Avelino Hernández. Como he tenido la suerte de
conocer a mi paisano Juan Carlos Medina, que es un hombre
tenaz que sabe vender su producto, sigo con atención el
reportaje en el que los alumnos españoles cuentan su
aventura al tiempo que aprovechan para desahogarse un
momento, en el que se les permite hablar en castellano, y
manifiestan que el aprendizaje les está cundiendo.
Romería con aeroplano, en 1925
6/7/07
JAVIER
NARBAIZA
Como, al parecer, pronto los
aviones aterrizarán en Garray, podemos evocar que las
llanadas provinciales sirvieron antaño para el menester
de despegue y aterrizaje de aeroplanos, por lo que echo
mano de las memorias de Zacarías Bartolomé, que dejó
escrito su tocho de vivencias, y que desde la generosidad
de sus hijas Visi y Mari Cruz, me sirven de apoyo para
encontrar la cronología y el sentido de estas ruinas de
lo que fue su pueblo, y que hoy es mi lugar de escapada y
de silencio. A propósito de vuelos, releo lo que
Zacarías cuenta de los sucedidos de septiembre de 1925,
en pleno mandato del general Primo de Ribera. Consta en
actas que el secretario de Pinilla del Olmo recibió
oficio de la autoridad competente en el que se advertía
que hacia el mediodía aterrizarían unos aviones en el
paraje llamado Las Lagunas-El Hornillo, situado entre
Barahona y Pinilla, formulándose las precisas
advertencias a fin de que se procediese, por el bien de
todos, a retirar ovejas y otros animales. Dada la
coincidencia del experimento con el tiempo de descanso
que sigue a la culminación de las faenas agrícolas- y
con el cereal ya guardado en los graneros-, el caso es
que allí se concentró media comarca y las gentes
acudieron en caravanas, sobre el lomo de sus
caballerías, cual si se tratase de la más espléndida
de las romerías. Como era todavía el cuarto día de las
fiestas de Pinilla, se prorrogó el ajuste con la
orquesta de música, que era de cuerda y procedente de
Morón de Almazán. Acudieron automóviles de Soria y
también personal de la Aviación de Madrid, y estos
últimos se sorprendían por la forma en la que los
autóctonos transportaban a los niños, tras aparejar a
las caballerías, a las que se colocaba un serón con uno
o dos senos sobre los que se acomodaban los infantes, que
llegaron al espectáculo dormiditos y dulces con el meneo
de las mulas.
A media mañana se encendieron hogueras con paja húmeda
para señalizar con humo el lugar exacto en el que
debían aterrizar los aviones. Una vez los aparatos
bajaron a tierra, los miles de curiosos escudriñaron por
entre las armaduras y entresijos de aquellas novedosas
máquinas, y luego prosiguió el baile y la merienda en
el campo. Agotados el vino y la música, los aviones, que
para echar de nuevo a volar habían de ser ayudados por
otros hombres dando vueltas a la hélice, se perdieron en
el cielo, con lo que el gentío partió hacia sus
respectivos pueblos, dando para muchos años la
narración de secuencias del feliz suceso. Luego, en tal
lugar y durante la guerra civil, se montó un aeródromo
de campaña, y alemanes e italianos cargaron munición
que en algún sitio soltarían. Hoy es buen terreno para
setas en otoño y con el calor se escucha fragor de
grillos y de chicharras.
Reencuentros en la sanjuanada
JAVIER
NARBAIZA
29/6/2007
Llegan los días largos y nos convoca esa música de
tachín- tachan, con predominio de bombo, que nos hace
regresar a la tierra primigenia, con lo que retornan
sensaciones antañonas que traen rastros de aquella
perdida juventud. Llegamos de nuevo, y huele el suelo a
vinacha derramada. Gran parte de los que ahora engrosamos
el mínimo y habitual aforo de la ciudad somos miembros
de esa diáspora- que tan cursi suena el nombre-, y
muchos son los reencuentros que se producen entre quienes
perdimos nuestras pistas. El señor de la visera que hace
fotos al nieto en la Rosaleda, resulta que fue compañero
en el Instituto; o el que te toca de vecino en los toros,
fue quien te soltó una zancadilla alevosa jugando al
fútbol en las eras de Santa Bárbara.
Nos miramos, hacemos el esfuerzo de reconstruir el rostro
de entonces, y al final pegamos hebra inquiriendo sobre
lo que han dado de sí nuestras biografías desde la
partida, y nos enteramos de que su chico mayor sacó
notarías, o que el que te lesionó acaba de operarse de
la próstata, o que aquel otro trabaja en Valladolid,
obviamente, en la Junta.
Toca parada en el Torcuato, y te resulta familiar el
careto de quien a tu lado despacha su cerveza, vuelta al
consabido esfuerzo localizador, y recuperada la semblanza
juvenil del recién entrevisto, viene el calambrazo y la
memoria de la cabronada que te hizo, al poco de asentarte
en Madrid, cuando se presentó en tu casa en demanda de
un préstamo, con coartada de urgencias para el pago de
matrícula académica, que si era el último día de
plazo, que no te preocupes que mañana mismo mi padre me
manda un giro desde Soria y te lo devuelvo... El otrora
amigo se llevó mis tres mil pesetas, se comió dos
plátanos, y pasó una semana, y luego otra, sin noticias
del deudor, con fracaso de todos los empeños de
búsqueda, inclusive el recurso a la familia soriana, que
escurrió el bulto y no mandó giro alguno. Así, hasta
hoy, que nos encontramos en el Torcuato, cada uno con sus
amigos, con pañuelo sanjuanero y tantos lustros encima.
- Perdone caballero, pero ahora que por fin le encuentro,
me apetece llamarle jeta y chorizo, al tiempo que le
recuerdo que me sableó tres mil pesetas, de las de hace
casi cuarenta años años.
- Pues el caso es que a mí me suena su cara, pero en
cuanto a deudas, me parece que me confunde con otro...
En tortuoso flash-back retornan las secuencias de la
escena en la que mi histórico deudor engullía con pausa
los dos plátanos, mientras contaba, uno a uno, los
billetes que constituían todos mis ahorros. De ahí
aprendí que para prestar dinero están los bancos, y hoy
me río y en la alegría de los sanjuanes decido perdonar
al feliz amnésico que bailotea con el ritmo chillón de
una charanga.
Enésima entronización de Machado
JAVIER NARBAIZA
22/6/2007
La tarde cayendo está,
mientras las azafatas de azul cotejan el listado de
invitados para el acto de colocación de la cabeza de
Antonio Machado en el jardín de la Biblioteca Nacional
de España. Es Martes y la jornada comienza con una
conferencia sobre la modernidad de la poesía de Antonio
Machado, a cargo de la catedrática Rosa Navarro. Luego,
en el patio sur, los asistentes departen y frivolizan, y
en un suspiro se agotan las bandejas de canapés a espera
de concentrarnos en las sillas habilitadas frente al
monumento a Antonio Machado, todavía cubierto por una
lona, al que solo le falta que la señora ministra le
insufle el aliento del ser para adquirir categoría de
estatua oficial y homologada. Van ocupando los invitados
los sitiales reservados, entre los que se atisba toda la
nómina de poetas orgánicos, políticos de la Cultura,
personal destacado de Archivos y Bibliotecas, amigos del
Cuerpo, amigos de los amigos, afines y otros
inclasificables. Veo pasar a Manuel Núñez Encabo,
acompañando- y asistiendo- a un Santiago Carrillo que
camina como puede a sus noventa y tantos años. Saca
instantáneas César Sanz, nuestro fotógrafo más
universal, y que en la ocasión muestra su audiovisual
sobre Don Antonio. La ministra- peluqueada y con blusa de
leopardo suave- menta razones de homenaje al poeta,
aprovecha para motivar al funcionariado de la biblioteca,
y luego tira del cordoncito, con lo que se abate la funda
que cubría el busto y descubrimos la cabeza de Machado
realizada por Pablo Serrano, similar a la que luce en el
esquinazo del Instituto de Soria, copia en bronce de la
que se colocó en Baeza por los años 70. Llega el turno
de lectura de fragmentos de La tierra de Alvargonzález,
y rectores de quince universidades españolas leen un
manojo de aquellos versos. En el atardecer, mientras el
público en general- sin derecho a silla ni a canapé- se
encarama como puede en vallas y barandas para seguir el
recital de los representantes académicos, quienes,
encorbatados y desde sus ternos grises mentan nombres de
nuestros queridos pueblos: en la tierra de
Berlanga/ prendose de una doncella, o de
Salduero a Covaleda,/cabalgan en pardas mulas,/bajo el
pinar de Vinuesa/..., con lo que los sorianos presentes
sentimos nuestra emoción, que al menos la cita da cierta
categoría y presencia. Leen también los poetas,
Francisco Brines, Caballero Bonald y Ángel González, y
cierra la tanda, como protagonista estelar, el cantante
Joan Manuel Serrat. Entre el zumbido inmisericorde de la
ciudad que ya echa el cierre con sus estridencias
habituales y bajo la mirada de piedra de Alfonso X, San
Isidoro, Nebrija y Lope, se escucha el rasgueo de una
guitarra y aquello de caminante no hay camino, se
hace camino al andar....
Campo de ababoles
15/6/2007
JAVIER
NARBAIZA
Llega junio y Madrid empieza a
matar, con lo que en cuanto sales del aire acondicionado
estás perdido. Hoy he arrancado temprano, y al mediodía
prosigo con la cartera en ristre, soportando la
penitencia de polución y sirenas. Es viernes, y cuento
las horas que restan para la escapada. A las tres tengo
comida inevitable con clientes, que entre las batallitas
de sus éxitos prorrogan la sobremesa. Son las 17 horas
45 minutos cuando llego a casa y me coloco el atuendo de
neorústico. A las 18 horas toda la familia está a bordo
del todoterreno, y partimos rumbo a Soria. Uno siente su
gozo por residir en un barrio desde el que, en un
suspiro, coges la R3, que por 65 céntimos te coloca en
la M 45, y en diez minutos has empalmado con la R 2, que
te llevará, sin apenas compañía de camiones, hasta
pasado Guadalajara. Desde Medinaceli, un corto trecho de
N 111, y por la recién reparada carretera de Alcubilla a
Romanillos, enseguida te topas con un camino rural que te
lleva hasta el pueblo. Total: 1 hora, 40 minutos. Sacada
la impedimenta del maletero, a las 20 horas ya estoy con
la bicicleta, ruta hasta el empalme, entre una sinfonía
en la que se combinan el alboroto pajarero y serenata de
grillos, con fondo y colorido que componen el blanco de
espinos y margaritas, verde de cebadas y trigos, amarillo
de campanillas y rojo intenso de los ababoles, que
predomina. A uno le cuesta creer que estemos a menos de
dos horas de la locura de la ciudad recién abandonada.
En el paseo me cruzo con un tractor, su dueño aparca en
la revuelta, y toca echar la habitual parrafada sobre la
cosecha, que a pesar de la granizada de hace unas semanas
parece venir bien, y lo bueno es que el estropicio se
cebó más en las fincas destinadas a las pipas.
- ¿Y cómo han quedado aquí las elecciones
municipales?.
- Igual que las otras veces, con lo que siguen mandando
los mismos...
La gente del campo habla de pipas y no de girasoles, y de
ababoles en vez de amapolas, que es término que me trae
recuerdos de infancia, cuando te llamaban así en cuanto
no espabilabas; y lo de amapolas, era solo nombre para
uso de pintores y líricos. Avanzo sin prisa, disfrutando
del crepúsculo y de la fresca. Me invade una paz de
marea roja que me hace flotar como dentro de un cuadro de
Monet, mientras las espigas se bambolean al modo de olas.
Esta mañana renegaba de calores y decibelios, y en una
hora y cuarenta minutos voy rebasando espinos blancos,
que comparten cuneta con ababoles de encendidos pétalos.
No cambiaría este paisaje y tantas sensaciones- mientras
la tarde se desvanece y el sol declina-, por la mejor
playa, ni por catarata o agreste perspectiva. Me siento
egoísta, y celebro no coincidir con casi nadie mientas
pedaleo suavemente y me impregno de primavera soriana.
Noticia de amigos
perdidos
8-6-2007
En una tarde de
nubes aborregadas me dedico a googlear, que
es verbo de futuros, y la cosa va de buscar datos desde
la ventana más socorrida de internet. Hoy me ha dado por
pensar en qué habrá sido de tantos amigos cuyo rastro
perdí. Como la vida es una tolvanera, y más cuando
hemos cambiado tantas veces de ciudad, de barrio y de
bar, el cuento es que ayer hubo otras gentes con quienes
compartimos horas y juergas, y a los que hemos perdido la
pista. Para recuperar rastros solo tienes que escribir en
el renglón pertinente el nombre del recordado, y si hay
suerte te enteras de que Angélica es catedrática en
Galicia, o que Alberto dejó de pagar el Impuesto de
Bienes Inmuebles, o que la hija de Mariví y Felipe no ha
superado las pruebas para guardia urbano en Badalona. Me
animo y tecleo el nombre de Manolo Balboa, de quien no
sé nada desde mi boda, o sea que han pasado veinticinco
años. A Manolo le debo el conocimiento del Madrid
nocturno y de toda una corte pícara y acanallada y un
montón de motivos que me llevaron a superar mis
congénitas timideces- que no todo lo bueno se encierra
en la virtud-, y sobre todo, muchas risas. Manolo era
sobrino de ministro, con lo que, obviamente, lo colocaron
en un Ministerio, donde acabó consiguiendo la excelencia
como funcionario: le quitaron, para su felicidad, hasta
la mesa, y los jefes se contentaban con que fichase, sin
encomendarle misión ni expediente. Aprovechaba su tiempo
callejeando y bebiéndose todo, además de figurar como
extra en cuantas películas se rodaron por aquel
entonces. Pasé a su lado las mejores vacaciones de
verano, soportando la solarra de un agosto madrileño en
las piscinas de hotel encaramadas en las terrazas de esa
Gran Vía de la que me había enamorado desde las cintas
de Cifesa, que antes ensoñé en Soria frente a la
pantalla del Avenida. Por esos espacios, Manolo se movía
como pez en el agua, siempre confraternizando con las
secundarias del cine, que constituían su lograda
especialidad.
El google me remite a las esquelas mortuorias del ABC
donde consta que Manuel Balboa murió el 29 de junio del
2005, y que tras el funeral fue enterrado en la
Sacramental de San Justo. La página te reenvía a una
empresa de arreglos funerarios que ofrece variedades de
coronas en tonos dorados o rosas, además de almohadones
de flores en sus versiones selecto y súper. En la tarde
tonta y gris repaso cuanto supuso en mi vida Manolo, que
se fue al otro barrio a los cincuenta y cuatro años, e
intuyo que la causa final habrá tenido que ver con algo
del hígado. Uno de estos días me llegaré a cualquiera
de los baretos que frecuentábamos en la zona de
Argüelles, y me temo que los camareros no me darán el
aviso de que mi amigo Manolo me ha dejado un recado.
Machado, la
Fura y los chinos
1-6-2007
Recibo un mail
que me anuncia que en el Círculo de Bellas Artes se
presenta el proyecto de la Comisión Nacional para el
Centenario de Antonio Machado. Allí estamos, cuando se
desgrana el programa que el Gobierno de España
desarrollará en Soria hasta mayo del 2008. La
coordinadora, Amalia Iglesias, que también escribe
versos, formula previsiones, que van desde un ciclo de
cine chino hasta la actuación de La Fura dels Baus, todo
con miras a que los forasteros recalen en la ciudad, y
aprovechando, compren mantequilla y chorizo. Figuran en
el programa recitales y ofrendas al olmo, pasando por un
homenaje a Leonor, performance de Ouka Lele y la
actuación del circo acrobático de Pekín. Continua
doña Amalia con su recuento de eventos y anuncia
sorpresas que harán a Soria referente de atracciones de
ocio y cultura. Mientras los periodistas convocados, y
otros sorianos escapados de la oficina, damos cuenta del
coffe break con el que el Paes nos obsequia, suculento de
aperitivos elaborados por Casa Cascante y acompañados
por un solvente Silentium. Termina la ceremonia, y Manuel
Núñez Encabo, que está entre el público, nos cuenta
que en Octubre van a llevar un tren a Soria, y que ya
liberado de las cadenas del Ateneo de Madrid,
aprovechará el viaje para trasladar a Soria la sede de
la Fundación Antonio Machado.
Trasegado el tinto de Castillejo junto al sólido
aditamento, y a pesar de que son horas del cortadito
mañanero, el caso es que todos estamos muy contentos, y
los paisanos que hacemos corrillo nos felicitamos por los
fastos que van a acontecer en Soria con motivo de la
llegada de Machado. Coincidimos en que es un tanto
irracional- y no obstante saludable- el pique que se
montan entre Ayuntamiento, la Junta y la Comisión
Nacional, y como consecuencia, los sorianos van a estar
entretenidos hasta la sanjuanada del 2008, y entonces
recordamos lo aburrida que resultaba la vida en nuestros
años de juventud en los que la única novedad- de las de
balde- además de las carreras de motos por San Saturio,
era la Vuelta Ciclista a España, que pasaba por Soria
cada cuatro o cinco años.
Inés Tudela les cuenta a los chicos de la prensa la
crónica del día en que Machado la despeinó. Oteando
desde las alturas el Madrid de Antonio Palacios, uno
acababa comprendiendo toda esta movida con pretexto
machadiano, con lo de los chinos y la Fura dels Baus...
Quizá, hasta sea bueno que los partidos políticos
tengan la cosa reñida, de lo que deriva una competencia
feroz y que cada institución monte su fiesta con más
fuegos artificiales. Mañana, cualquiera pensará que no
estaría de más aprovechar el centenario para llevar a
Soria a la Pantoja o a los niños cantores de Viena. Con
todo, tengo la esperanza de que entre tanta bullanga
alguien descubrirá por primera vez los versos del poeta.
La otra
batalla de Gormaz
26-5-2007
Fuensanta Palomar sale de
Madrid en autobús los jueves rumbo a El Burgo, desde
donde coge un taxi que llega a Gormaz a las 12,30. En el
ayuntamiento, convocan concejo a las 12, pero la esperan.
Fuensanta nació en Gormaz, su abuelo hacía cubas para
el vino, se presenta para alcaldesa por el Partido
Popular, se desenvuelve como medioabogada, reside en
Madrid de lunes a viernes, pero su entendimiento y su
voluntad nunca se han marchado del pueblo. Este domingo
se repetirá la batalla por la alcaldía, en la que su
contrincante es Encarnación Varas, que lleva la vara de
mando desde Felipe González. Lo normal es que vuelva a
ganar Encarnación, que de diecisiete censados tiene
seguros nueve. Apostilla Fuensanta: Que no se te
olvide poner, que ha empadronado al del coto de caza, el
cual no tiene ningún arraigo en el pueblo... Ya veremos,
si cuando acabe el periodo concedido, lo sacan a subasta
o siguen los mismos pagando cuatro perras...
Fuensanta remira los recortes de periódico en los que su
antagonista se prodiga en declaraciones en las que se
refiere a que ella vive en Madrid, y
Fuensanta se defiende, que ella va y viene, viene y va, y
que todavía no ha cumplido los cincuenta, que cómo
pueden decir los periodistas que la señora Encarnación
es la pipiola de Gormaz, si su misma hija,
que ejerce de juez de paz y lo hace muy bien, tiene
treinta y cinco y tampoco está allí de fijo. No cesa
Fuensanta ni un segundo en su labor de tenaz y porfiada
opositora. Me cuenta que en Gormaz hay doble rasero. Si
ella pretende abrir una ventana, le dicen que pida el
permiso, pero si la importante del lugar
quiere vallar, nadie le dice nada, y si los
otros invaden terreno público para montar
merenderos, o no se pagan los pastos, pues la regidora se
hace la sueca.
El pasado fin de semana se pasaron los mandamases del PP
por Gormaz, y al final no dieron el mitin, que para
convencer a los familiares de Fuensanta valía con
echarse una cerveza en su casa. A la señora Encarnación
le vacilaron un poco, soltándole que no repetiría
victoria ya que iban a acudir muchos autobuses con nuevos
votantes. Fuensanta- y también Encarnación- sabe que
las cuentas están echadas, y que los votos son
diecisiete y va calculando. Ella, su marido, la
hija, los de Barcelona, el del coto...
En Gormaz, pronto se mostrarán unas magníficas pinturas
prerrománicas, que según Fuensanta, no son menos que
las de San Baudelio.. Y pon, que lo bueno sería
que alguien montase un negocio para que tantos autocares
de turistas que suben hacia el castillo, y que pronto
pararán en la ermita, se detengan en Gormaz y hagan
allí gasto.
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